Un rincón de ensueño

Sota el mateix títol que titula aquesta entrada, Jaume Brossa va publicar en el número 20 del Boletín de Información del Vespa Club Sabadell, corresponent a l'agost de 1961, aquest escrit sobre l'ermita de Sant Bartomeu de Mont-ras, en la llegenda de la qual s'inspirava el patronatge de Sant Bartomeu per als vespistes.

L'article deia així:

Allá en el confín de nuestro Vallés, frente a Puig-graciós, existe un valle, siempre verde, siempre exhuberante: "La Vall Roja". Y en medio de este rincón de ensueño, se levantan las ruinas de lo que en su tiempo fue una Ermita Románica.

Con todo el amor y la fe que los vallesanos de este florido rincón, han sabido mantener al Santo que en la misma sigue venerándose -el Apóstol San Bartolomé- han procurado y lo consiguen, que estas vetustas ruinas sean un plácido remanso en el que la naturaleza lo domina todo; y cosa rara, uno no se siente empequeñecido, antes al contrario, se agiganta el pensamiento, cual si la Ermita modestamente engabelgada, limpia y sencilla, sea un monumental santuario, que extiende su protección a todo el Vallés.

Unos hechos se produjeron, hace ya años -durante la Cruzada de Liberación-, hechos que están en la memoria de todos los habitantes del valle y de sus ciudades y villas cercanas.

Unos milicianos quisieron apoderarse de las campanas de la Ermita, cosa que no consiguieron, pues estaban muy bien defendidas por unos aguerridos enjambres de avispas. La Imagen del Santo Apóstol, que en la Ermita se venera, fué sacrílegamente golpeada por uno de ellos, rompiendole un brazo. Recogida esta Imagen -que habia sido abandonada entre unos matorrales,- por unos devotos labriegos al final de la guerra, fue entregada al Centro Excursionista de Granollers, que se cuidó de su reparación y de una rama de olivera -la Imagen es de madera- con mucho primor, un asociado le esculpió el brazo cercenado. Un hecho prodigioso ocurrió, que si no fuera por el testimonio del propio protagonista, podría ponerse en duda: Unos años después, en un accidente conduciendo un carro por aquellos bosques -pues el hombre ya había purgado sus culpas- tuvo la fatal desgracia de fracturarse el brazo, del mismo lado que él lo había roto a la Imagen.

Un poeta soñador -que para eso es poeta- residente en la Admetlla del Vallés (sic), al oír las historias de labios de los comarcanos, sugirió la feliz idea: Puesto que las avispas habían defendido las campanas de la Ermita, bien podrían las Vespas (Avispas) salvar y reconstruir la Ermita. Tal es, en síntesis, la historia de la Ermita del Santo Apóstol, que los vespistas de nuestra patria hen erigido en su Patrono, sin por ello dejar de lado la advocación de San Cristóbal como Patrono de la mecánica motorizada.

Y en Sabadell también tenemos poetas, también tenemos artistas un poco poetas, y como ellos también sueñan, y de sus sueños, que muchas veces se convierten en realidad, podemos vanagloriarnos de haber obtenido una atística Imagen del Santo Patrono Vespista.

Y durante las pasadas festividades religiosas de Semana Santa y Pascuas, expuesta en un céntrico establecimiento local, los paseantes de nuestra ciudad tuvieron oportunidad de admirar la inspirada Imagen de San Bartolomé Apóstol, de tamaño natural, tallada en madera, Imagen que dos asociados al Vespa Club Sabadell hacen ofrenda al mismo, y que esta Entidad ofrecerá al Vespa Club de España para su entronización en la ermita que se levanta en un rincón de ensueño de nuestro Vallés.

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